Pasión Rally 8: Si te juegas

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La semana pasada se corrió la cuarta fecha del Campeonato Nacional de Rally en Querétaro, el Rally de la Media Noche, y desgraciadamente no fue bien para nosotros, mejor dicho, fue mal.

El Rally de la Media Noche es un rally que se corre de noche, empieza a las 8 de la noche y termina a las 8 de la mañana, se trataba de 180 kilómetros de tramos cronometrados y 380 kilómetros de enlace.

Es un rally durísimo, primero porque es muy largo, normalmente o el promedio de tramos cronometrados es de 100 kilómetros, segundo, porque para correr 180 kilómetros necesitas estar arriba del coche unas doce horas, y, tercero, porque se corre de noche.

Que sea de noche tiene varias implicaciones, primero, en la noche llueve, llueve más, segundo, en la noche la visibilidad no es la misma, ves menos, y fundamentalmente, debes descansar toda la mañana para poder estar con todos los sentidos y al cien por ciento en la noche.

El levantamiento que hicimos no fue de buena calidad, dimos sólo una pasada para amarrar las notas y todo nos hizo sentido en ese momento. El problema creo fue el momento, llegamos a hacer el levantamiento a las tres de la mañana, a esa hora arrancamos el tramo dos, así el tres, cuatro, cinco y seis, luego el doce, terminamos la única pasada a las ocho de la mañana, desayunamos y no dormimos lo suficiente, dormimos poco, dormimos nada, además, sólo dimos una pasada.

A las ocho de la noche, la arrancada, con lluvia, se veía poco, pisabas charco e inmediatamente el parabrisas empañado, hicimos el Street
Stage despacio, cuidando el coche, buscando lo seco, tratando de no romper.

El enlace entre el uno y el dos, además de largo, caótico, no se veía, entramos en un charco y nos mojamos, en fin, no iba bien. Llegamos al dos y ya más relajados creo que lo hicimos bien.

En el tres a trece kilómetros del arranque se cerró una izquierda que no oí, iba frenado, solté, pero ya era tarde, aceleré, pero ya era tarde, giré, pero ya no tenía manos, ni pie izquierdo, ni derecho. Me duele no haber tenido nada para sacarlo.

Dimos dos vueltas y caímos sobre las ruedas, nos costó trabajo salir, eran al menos 20 metros, gracias a Dios, quedé más lastimado de tratar de salir del barranco caminando que del golpe. Le pregunté a Andrés si estaba bien, dijo que sí, le volví a preguntar y respondió lo mismo. Apague el coche. Todo en 5 segundos. Nos bajamos, busqué mi celular, tenía ganas de vomitar, tenía coraje, tenía muchas ganas de llorar. Me aguanté.

Fue un rally de la chingada, podría decirse para el olvido, pero no se me olvida, me duele, aprendí mucho y a la mala. Jugarse la vida pone en perspectiva todo, si vas a jugarte la vida, hazlo al menos con la cabeza, midiendo el riesgo, fresco, descansado, planeándolo, entrenando, y después si lo hiciste bien, disfrutándolo.

Parece que uno aprende de la manera en la que le alcanza, triste que me alcance para aprender nomás por las malas, lo bueno, es que se aprende bien.