El pasado 3 de marzo se cumplieron cuatro décadas de la presentación del Audi Quattro en el Salón del Automovilismo en Ginebra. Ese día, pero en 1980, el fabricante alemán presentó un coupé con tracción en las cuatro ruedas que marcó un antes y un después en la casa.

El Audi Quattro se convirtió en el primer tracción total de la compañía y esto supuso el comienzo de lo que hoy en día es el sello infalible de la marca: la tecnología quattro.

Desde ese momento -y a través de los últimos cuarenta años- Audi, cuya sede se encuentra en la ciudad alemana de Ingolstadt, ha vendido más de 10,5 millones de vehículos equipados con la tecnología de tracción integral.

Todos los autos de su gama, excepto el Audi A1 Sportback, vienen con esta tecnología, que consta de dos ejes motrices, de serie o de forma opcional, asociadas a ciertas motorizaciones del catálogo.

El Audi Quattro original era un coupé de estilo deportivo y que estaba apoyado en un motor turboalimentado de cinco cilindros y 2,2 litros de cubicaje. La potencia que alcazaba era de 200 CV. Lo más curiosos es que hasta ese momento los sistemas de cuatro ruedas motrices eran exclusivo de los vehículos todoterreno y de los camiones.

Los ingenieros de la firma utilizaron, en su primer prototipo, la plataforma de un Audi 80 de producción, el motor pentacilíndrico del Audi 200 y el sistema de tracción del Volkswagen Itis, un vehículo militar todoterreno.

El proyecto -que terminaría en la salida del Audi Quattro- comenzó en la primavera de 1977 y fue denominado con el nombre clave “262”.