Fiat, fundada en la ciudad de Turín, Italia, en 1899, brilló en 1957 al presentar a su auto más emblemático de todos. Hablamos del Fiat 500, el vehículo que tuvo la responsabilidad de motorizar a “el país de la bota” después de la Segunda Guerra Mundial y que acabó convirtiéndose en un ícono del automovilismo mundial.

Este auto fue lanzado al mercado con el nombre de Nuova 500, diferenciándose así de su predecesor, el Fiat 500 Topolino. El diseño del Nuova 500 estuvo a cargado de Dante Giacosa. Luego de varias versiones, la empresa italiana decidió acabar con la producción de este coche en 1975, después de haber fabricado y vendido más de 4 millones de unidades.

La primera serie del Nuova 500 se concibió como un modelo que tenía que ser competitivo en precios. En su primera versión, este auto tenía dos asientos y una capacidad de 70 kilogramos de equipaje, algo que era bastante para la época.

Además, tenía una potencia máxima de 13 CV, lo que le permitía llegar hasta los 85 kilómetros por hora. Su caja de cambios era de cuatro velocidades.

Un año después, fue Fiat presentó en Nuova 500 Sport. Este auto tenía el techo rígido y el diseño incorporaba un raya roja. Aparte, venía con un motor más potente (de 21,5 CV). Luego, vendría una versión nueva del Sport que tenía el techo abierto.

Para 1960 llegó la versión familiar del Fiat 500, conocida como el modelo Giardiniera. Tenía un motor de 17,5 CV que lo hacía llegar hasta los 95 kilómetros por hora.

También en 1960 fue lanzado el Fiat 500 D, que contaba con el mismo motor del modelo Sport. Tenía algunas variaciones en los indicadores de dirección laterales de la parte delantera, también en los grupos ópticos de atrás y en el techo de lona.

Cinco años después hizo su aparición el modelo F del Fiat 500. Este auto es el primero en el que la bisagra pasa a la parte delantera de las mismas y, por ende, el tirador pasa a la parte trasera. Tal y como son hoy en día.